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N.S.E.

Cada segundo que se aleja es un segundo más que se acerca... Nunca me hablaron de ella, nunca me prepararon para ella, pasé un tiempo entre sombras, descifrando qué venía adelante, tratando de buscar una luz que hiciera continuar el camino, todo parecía difuso, todo parecía gris, el mundo había perdido su belleza, no entendía por qué a mí... como un guerrero, día a día me prepararon para vivir, para sobrevivir, para entender la maravilla de ser, para poder hoy decir que es tan natural como dormir... fue hasta el preciso momento que se cruzó en mi camino una persona que hizo ver tan natural el proceso, que hizo que lograra ver las cosas desde otra arista, que poco a poco hizo que me fuera cuestionando una y otra fase de la vida... si es que acaso no era una falacia... Cobró sentido, lo que tiempo atrás no veía.

Un poco de nada

Había dejado de lado mis publicaciones y estaba metido en mis reflexiones, no sé por qué hoy plasmo de nuevo... He estado observando por algún buen tiempo el actuar de las personas, la forma de comportarse, la forma de "experimentar", he estado conociendo personas en estos últimos meses, estilos de vida, he confirmado un poco más mis ideas acerca de otras cosas que antes veía y he aprendido que no importa de dónde vengamos, somos iguales, nos separa la cultura, nos separa un idioma, pero al final todos buscamos lo mismo... satisfacer nuestras necesidades, desde las más básicas hasta las más avanzadas: vestido, alimentación, comprensión, amor, alegría, felicidad...

Vuela, tan libre como una mariposa

Atento a no saber qué plasmar, he estado un tanto distante de este lienzo. Y hoy, sin algo más qué hacer que hundirme en historias pasadas, en historias ajenas, en historias inventadas tal vez, tratando de encontrar las propias bajo éstas paginas, una mariposa cortó mi atención y se posó en la pestaña de mi ventana, tan sumida en su papel de distraída, pero a la vez sabiendo que la observaba, ella coqueteaba, blandía sus alas en un movimiento innato, propio, como iniciando un cortejo y despreocupada de mi presencia, como sabiendo que una ventana nos separaba y no podría alcanzarla, sino solamente visualizarla -no vio mi mano atravesar la ventana,- como si fuese una cortina hecha de agua. Accedió a posarse en mis manos, aún impactada de pensar que no iba a suceder nunca y observarse ahí, sus alas frágiles blandía nuevamente, pensé entonces: cómo llegó hasta aquí y qué esperaba o qué buscaba en mí, en este jardín o fui yo quién la busqué? Así dio inicio nuestra conversación, cómo ...

Veo,veo

Como una actividad diaria, como un encuentro diario, como un esbozo de sonrisa en la paleta de los días. Como un día a día, cálido, sintiendo hasta más no poder... como viviendo a placer, a sabiendas que se sufre más de alguna vez. Como en búsqueda, de lo que se cree ya no existe en este mundo, como cuando se buscan corazones cándidos, nobles y con al menos una pizca de sentimiento, dónde no importa más que el dar y dar. Como cierta ironía que mueve esos días. Como una búsqueda, por toda una eternidad, en la que pasamos de un lado al otro, de un bando al otro, en el que encontramos sentido, solamente en ciertos actos, solamente en ciertos ojos.

Donde el cielo se encuentra con la tierra...

Cómo se llama esa línea existente entre cielo y mar? Te has preguntado qué existe entre ellos... te has preguntado cuál es su punto de encuentro... te has preguntado si pudiese existir el uno sin el otro? Cómo serían esas tardes si tan solo uno de ellos no existiere? Sentado en un muelle, esperando por un atardecer fantástico, entendí que cielo y mar se abrazan y encuentran con la tierra en un punto eterno, en el horizonte de los sueños... en un punto sin retorno. El punto donde cielo se encuentra con tierra, en donde toca un punto tangencial de su circunferencia. Y con tan solo un punto basta. Valiéndose del mar para tocarse, para conocerse, ese inmenso mar, que es una serie de preguntas, otra serie de respuestas, es el punto en donde te sumerges y adentras en lo más profundo del ser, en donde pasas navegando tus días.

En un viejo bar

Un café fue el que acordamos, y no planeamos el desenlace, y los maullidos de los gatos mucho menos... Una explicación lógica debiese existir, tenía tanto tiempo de no verlos rondar por los tejados. Es acaso la lógica una virtud, preferible sobre la locura de la coincidencia? Digo locura porque cómo explicamos algo que no entendemos a no ser que sea loco, es la manera más general de catalogar algo inexplicable. Coincidimos en el mismo bar, en instantes las fotografías iniciaron a encajar, esos cuadros captando imágenes, que intentaban transmitir anhelos. Lo observamos tiempo después, en una reacción.

Vía libre

Te has encontrado en un semáforo, dentro del carro, haciendo las cosas por inercia, hablando por teléfono, fumando un cigarillo, hablando por celular, buscando la canción que te acompañe el resto del trayecto, con el clutch hasta el fondo, esperando el verde... Estás tan distraído que no realizas lo que estás haciendo, solo te dejas ir... Terminas todas esas actividades y por un instante, volteas, recapacitas y le prestas atención a lo que estabas haciendo y empiezas a hablar con tu ser interno, de cómo lograste realizar la hazaña, sigues hablando con tu amigo incondicional, con esa voz que siempre está allí, con la que siempre puedes contarle cómo o qué sientes, con la que puedes compartir los más profundos de tus secretos, la que te ha acompañado desde niño...